Este post lo escribí el 14 de octubre, ya tiene casi un mes… pero no había podido compartirlo… Ahora vivo con una amiga jejeje y bueno, el trabajo tan intenso como siempre… En fin, ya fue mucho… Empecemos…
Las grandes ciudades siempre, de la manera que lo veas, imponen. Veracruz no es una “gran ciudad”; ha crecido mucho en los últimos años y muchísima gente la visita y demás, pero el título de “gran ciudad” yo se lo daría al Distrito Federal, Monterrey, Guadalajara y quizá Puebla.
Hace casi 1 mes me vine a vivir al DF.

I had to choose...
Fue un gran cambio para mi, no nada más porque dejaba atrás a mi familia, mis amigos y bueno, mi vida en general, sino porque estaba acostumbrada a salir de mi casa 15 ó 20 minutos antes de la hora de entrada o de llegada a cualquier lado y aquí si sales con 15 ó 20 minutos de anticipación llegas, pero a 4 cuadras de tu casa y con un tráfico de súper flojera que te hace hasta sudar (Y miren que en esta ciudad ni se suda casi). Me encanta escuchar las quejas del “calor” porque no tienen ni la remota idea de lo que la palabra “calor” significa jajaja… En Veracruz, SÍ hace calor, no chingaderas.
No he recibido quejas por parte de mi supuesto acento (el cual, hasta donde yo sé, no tengo) y además, tampoco se han quejado de que sea un tanto mal hablada. Afortunadamente mi jefa también lo es y puedo tener la confianza para decir una que otra peladez (en los límites que ello conlleva) sin sentirme culpable por ello.
Ahora vivo con mi novio, ¿grandes cambios? ¡Faltaba más! De pronto me sentí como señora casada con 47 hijos, labores del hogar que hacer y muchas obligaciones de las que, en Veracruz, era una completa extraña y cero me correspondían.
Estaba muy malcriadita, yo creo. Soy hija única aunque tengo medios hermanos y hermanos de crianza como para regalar. Fui la consentida de mis abuelitos, porque mi otra prima no vivía en el puerto y además, la consentida de mi tío y de todas las novias que tuvo en mi crecer. ¿Más malcriada? Creo que ya no se puede. Aparte de malcriada siempre salí bien en la escuela y eso lo único que lograba es que me dieran más premios por ser rete-inteligente y dedicada y bueno, qué decir de mi ego, que de un momento a otro se crecía cual espuma.
Pero bueno, hablábamos de los cambios. Ahora que vivo acá extraño que mi madre me dé de comer a diario (incluso extraño las peleas de diario, jaja), tener mi ropa limpia siempre y la que yo quería, porque era seguro que 2 ó 3 días a la semana lavaran, y con eso no quiero decir que aquí no lave, jajaja… pero sólo los domingos (Les digo que tengo obligaciones de señora con 47 hijos) y eso porque no se seca la ropa ipsofactamente (?) como en Veracruz. Allá sólo tomaba un democrático transporte que me dejaba a 2 cuadras del trabajo y de regreso igual, aquí tengo que agarrar un democrático que me lleve al metro y después transbordar para poder llegar con bien a mi destino y claro, aparte caminar 5 cuadras (¿o son 6?) que, honestamente, no me pesan como creí, pero que cuando se atrasa el metro, el camión o me levanto más tardecito de lo que debo, sí me pesan y casi casi quisiera correr.
Aquí todo el mundo tiene prisa y no todos son amables y te regalan una sonrisa. Aunque pensándolo bien, no estoy segura si quisiera que alguien (a.k.a. cualquiera) me regalara una sonrisa. Ya no sabes qué esperar de la gente, jajaja.
Estoy tranquila y conciente de todo lo que implica haberme movido de ciudad y sobretodo a qué ciudad y agradezco mucho a las personas que han estado a mi lado en este cambio, apoyándome de una u otra forma y animándome para no sentirme fuera de lugar. Me dolió cuando la gente que pensé que estaría conmigo, no lo estuvo y de los que menos imaginé, se mantuvieron al pie del cañón a mi lado.

Recuerdo que alguna vez posteé “Los cambios no son lo mío” y ahora que estoy viviendo esto, me siento contenta y sé que creceré en muchos sentidos.
En fin, sólo quería regresar a la vida mostacera y como siempre, ya me eché mi choro de 400 cuartillas.
Me despido de una buena vez, los quiero a todos y asíii ;** <3