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Trollololeando

25 Jul

El troll estaba sentado en un asiento de piedra,
mordiendo y masticando un viejo hueso desnudo;
había estado royéndolo durante años y años,
pues un pedazo de carne era difíci1 de encontrar.
Vivía solo en una caverna de las colinas
y un pedazo de carne era difícil de encontrar.

Llegó Tom calzado con grandes botas
y le dijo al troll.-«¿Qué es eso, por favor?
pues se parece a la tibia de mi tío Tim,
que tendría que estar en el cementerio.
Hace ya muchos años que Tim se nos ha ido
y aún tendría que estar en el cementerio.»

«Compañero», dijo el troll, «es un hueso robado,

¿pero de qué sirve un hueso en un agujero?
Tu tío estaba muerto como un lingote de plomo
mucho antes que yo encontrara esta tibia.
Puede darle una parte a un pobre viejo troll
pues él no necesita esta tibia».

«No entiendo por qué las gentes como tú»,
dijo Tom, «han de servirse libremente
la canilla o la tibia de mi tío,
¡Pásame entonces ese viejo hueso!.
Aunque esté muerto, aún le pertenece;
¡Pásame entonces ese viejo hueso!».

«Un poco más», dijo el troll sonriendo,
«y a ti también te comeré y roeré las tibias.
¡Un bocado de carne fresca me caerá bien!
Te clavaré los dientes ahora mismo.
Estoy cansado de roer viejos huesos y cueros.
Tengo ganas de comerte ahora mismo».

Pensando aún que se había asegurado la cena
descubrió que no tenía nada en las manos,
pues Tom por detrás se había deslizado
lanzándole un puntapié como buena lección,
«un puntapié en las asentaderas», pensó Tom,
«será el modo de darle una buena lección»

Más duros que la piedra son la carne y el hueso
de un troll que está sentado a solas en la loma;
tanto valdría patear la raíz de la montaña,
pues las asentaderas de un troll son insensibles.
El viejo troll rió oyendo que Tom gruñía.
Y supo que el pie de Tom era sensible.

Tom regresó a su casa arrastrando la pierna
y el pie le quedó estropeado mucho tiempo,
pero al Troll no le importa y está siempre allí
con el hueso que le birló al propietario.
Las asentaderas del troll son siempre las mismas,
¡y también el hueso que le birló al propietario!

Sam Gamyi

El Señor de los Anillos – La Comunidad del Anillo.

We Are the Dead

3 Jul

Debido a que en la chamba no me dejan twittear y a veces no tengo nada que hacer (o no me pongo a hacer nada) me he dedicado a mantenerme cuerdo y semi-despierto leyendo. Recordé que Ruy puso sus libros de Pixie en Scribd y, para mi suerte, hay un chingo (pero un CHINGO) de libros para leer directamente de la página. No sabía por donde empezar hasta que recordé un libro que le traía ganas desde hace un rato: 1984 de George Orwell.

The big brother is watching you

La historia nos la narra el mal logrado Winston Smith, que vive en un Londres (y un mundo) muy jodido dominado por el partido totalitarista Ingsoc. Nadie tiene privacidad devido a las telepantallas que hay en todos lados y que nadie puede apagar. Expresar cualquier tipo de sentimientos contrarios a los ideales del partido puede hacerte terminar en el Ministerio del Amor (donde irónicamente no te tratarán con mucho cariño). No puedes coger a menos que estés casado y solo para procrear. Los registros de los hechos pasados son cambiados constantemente para que parezca que el Ingsoc ha hecho un bien grandísimo por Oceanía (el super continente formado por lo que solía ser América, Australia, Inglaterra y el sur de África) y que nunca se han equivocado…

Vaya, técnicamente un mundo en el cual estamos a 2 segundos de vivir en el.

El pobre Winston pareciera ser el único que pienza que el mundo es una mierda y trata de encontrar la manera de arreglarlo, con un final que te rompe la madre lo veas como lo veas. Totalmente recomendable.

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